El proyectono se cobra
Diseñamos tu gimnasio completo —distribución, equipamiento y etapas— y el proyecto va sin cargo. Pagás las máquinas a precio de fábrica, y nada más.
Pagás las máquinas y nada más
Los errores que se pagan dos veces
Un gimnasio que abre mal casi siempre abre mal por las mismas cuatro razones. Ninguna se arregla después sin volver a gastar, y las cuatro se evitan antes, en un plano.
que uno entrenaEl que abre su primer gimnasio conoce las máquinas que usa él, no todas las que existen. Termina con tres aparatos del mismo grupo muscular y sin nada pensado para las mujeres, los jóvenes y los adultos mayores — que son los que sostienen la cuota mes a mes.
otra modalidadSe compra pensando en musculación y se termina abriendo funcional, o al revés. Después hay dos salidas y las dos cuestan: volver a comprar, o cambiar de modalidad a la fuerza.
el presupuestoEn un local alquilado la proporción sana es 80% en equipamiento y 20% en acondicionar: las máquinas te las llevás, la obra queda para el dueño. En un local propio recién ahí conviene invertir más en la obra, porque estás construyendo algo tuyo.
en alturaSi es un entrepiso y la losa es hueca, el impacto se va a sentir abajo — y no se arregla con un piso de caucho más grueso, porque el problema es la estructura. Eso se mira antes de firmar el alquiler. Después ya no hay vuelta.
Todo resuelto antes de comprar
entra la gentePrimero la recepción, y desde ahí se tiene que ver algo de la actividad: el que llega y el entrenador de piso se cruzan la mirada. Vestuarios y lockers, ubicables sin preguntar. Lo que nadie tiene que ver: el depósito de limpieza y la oficina.
de quéEl peso libre y las clases con música, lo más lejos posible de la recepción. El cardio puede estar cerca. Y se adapta a lo que hay: no todos los locales dan para separar todo, y el proyecto tiene que funcionar igual.
por zona15 mm en musculación, peso libre, funcional y HIIT. 25 mm solamente si se hace CrossFit o levantamiento olímpico, donde la barra se suelta desde arriba. 6 a 8 mm donde van las selectoras, que no reciben impacto.
y el aireVentilación, siempre. Luz natural antes que artificial: llenar de luces un lugar que ya tiene buenas aberturas es plata tirada, y unas plantas rinden más que la decoración cara. Espejos, los que hacen falta, no todas las paredes.
y qué sumásSi el presupuesto no da para todo, el proyecto se corta en etapas que tengan sentido: lo mínimo para abrir y facturar —mancuernas, discos, barras, un par de racks y bancos— y el resto cuando el gimnasio ya se paga solo.
No vendemos máquinas
desde una oficina
Somos un matrimonio y trabajamos juntos en esto. Uno lleva diez años adentro de un gimnasio —el nuestro, que abrimos hace una década— atendiendo socios y viendo todos los días qué máquina tiene fila y cuál junta polvo. La otra es arquitecta, y es quien diseñó ese mismo gimnasio.
Esa mezcla es justo la que falta cuando un gimnasio abre mal. El que solo sabe de máquinas llena la sala. El que solo sabe de obra hace un lugar lindo donde no se puede entrenar. Y ahora, además, importamos los equipos nosotros: por eso el proyecto no necesita cobrarse aparte.
- Contanos el local. Los metros, la altura y qué tipo de gimnasio querés abrir. Con eso solo ya podemos decirte si el proyecto cierra o no.
- Te llevamos el plano y el presupuesto. La distribución resuelta y la lista completa de equipamiento, con los precios al lado.
- Equipás con nosotros. Importamos, seguimos el contenedor y montamos en el lugar. El proyecto no se factura.
Esto es Paraguay y lo tenemos presente: casi ningún gimnasio arranca con un local de revista. Se proyecta con lo que hay, se prioriza lo que hace facturar, y lo que no da se dice de frente.
¿Cuántos metros tenés?
Con los metros del local y qué tipo de gimnasio querés abrir alcanza para arrancar. La primera conversación no te compromete a nada.
Escribir por WhatsApp